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De Primera | No es la Champions, es la Premier

09/05/201912:55 pm
Gabriel Romero, RED+ NoticiasBogotáDeportesRed+
De Primera Champions Premier

Jürgen Klopp y Mauricio Pochettino, técnicos de Liverpool y Tottenham, finalistas de la 'Champions'. / Foto Reuters

Ha terminado la hegemonía española en Champions. Reina Inglaterra. ¡Y de qué manera! Tenemos final de Liverpool y Tottenham en Madrid, para ser más irónicos.

  • El fútbol ha vuelto a su origen, a la nobleza de los ingleses. Tenía que suceder. Hace muchos años, la mejor liga de fútbol es la inglesa. Lo digo desde el punto de vista del aficionado. Ya que vengan los teóricos a decir que allá la táctica no es lo importante y que los equipos adolecen de estrategias para conservar resultados.

No importan que lo digan. Los hechos son tozudos. En Inglaterra el líder se enfrenta al último y pasa trabajos para vencerlo. Los estadios están llenos, y si el resultado es adverso para el favorito, no vemos a jugadores del equipo golpeando al rival. Ni siquiera queman tiempo. Allá en Inglaterra se corre los 95 minutos, porque el fútbol, con todas sus interrupciones, se ha alargado. Allá en la Premier no hay forma de marcharse del estadio en los últimos minutos. Quien lo haga se perderá uno o dos goles o se perderá de la maravillosa experiencia de no ver a su equipo voltear el marcador.

Allá en la Premier es un delito que un jugador simule una falta. Allá no hay Florentinos que les metan miedo a los árbitros. Allá se juega al fútbol como en el potrero, como se hace con los amigos. Es tan abierto y ofensivo que no sería exagerado que los encuentros se pactaran a seis goles, como hacíamos los pelados en el parque o como creo que aún lo hacen ahora.

Todo esto que he descrito lo hemos visto en solo dos días de Champions, la más épica, la más bella en mucho tiempo. Hoy no decimos Champions, sino Premier. La palabra remontada, que en mi opinión no es bella, se ha puesto de moda. Un equipo inglés, que ha ganado cinco veces este torneo europeo, juega la final contra el Tottenham, que jamás había llegado a una final de esta naturaleza.

  • Digo que es la Premier porque en estos dos días ha habido goles, nadie especula, todos van hacia la meta contraria, se ha jugado con nobleza. No hemos visto a entrenadores lanzándole indirectas al rival o desvirtuando su triunfo. Todo dentro del mayor espíritu deportivo. Ha sido tanto este espíritu que Valverde, técnico de Barcelona, en un momento crucial de su juego contra Liverpool, cambió al chileno Vidal, que era el hombre que le estaba metiendo tinte sudamericano al juego. Con tinte suramericano quiero decir raspar, golpear, discutir con el árbitro, con los rivales y todas esas trapisondas con las que convivimos en el fútbol de estas latitudes.

La Champions, perdón, la Premier, le ha dado la vuelta al mundo. En medio de las amenazas de Trump a China en su guerra comercial, en medio de los conflictos en Oriente Medio, en medio de este mundo convulsionado, la Premier se tomado las portadas de los diarios y los cafés del mundo. Aficionados y no aficionados están aterrados de que los nombres de Messi y Ronaldo hayan pasado a segundo plano. Se asombran de que unos jovencitos como los del Ajax hayan tocado el cielo con las manos y se hayan derrumbado en los últimos segundos, como sucede en la Premier.

El Reino Unido, que aún no se decide a salir de Europa, ha armado su Brexit futbolístico. El primero de junio veremos una final al mejor estilo de la Premier. El pronóstico es reservado. Ya nadie se atreve a decir quién ganará con todo lo que ha pasado. Klopp o Pochettino lo merecen. Y veremos, creo, una de las finales más bellas de la historia.

  • Ha sido tanta la influencia de la Premier que anoche fui a jugar un encuentro de fútbol cinco, que es lo que hace uno cuando peina canas, y cuál no sería mi asombro cuando a la espera de nuestro turno jugaban dos equipos, y uno perdía por cuatro goles. Fue entonces cuando oí el grito de un zaguero que decía: “Podemos, vamos a remontar como Tottenham. Vamos, vamos”, gritaba. El zaguero no era un niño que sueña con ser futbolista cuando grande. Era un hombre maduro, hecho y derecho, que se creía uno de los mejores protagonistas de la Champions. No, perdón, de la Premier.

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