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De Primera | Colombia y Argentina, dos destinos

20/06/201912:37 pm
Gabriel Romero, RED+ NoticiasBogotáDeportesRed+
De Primera Colombia Argentina

¿Es casi perfecta esta selección de Queiroz? / Foto Reuters

Una mirada a la Colombia de Queiroz. Ya lo habíamos vislumbrado en los dos últimos juegos de preparación frente a Panamá y Perú. Equipo sólido, consistente, con estructura. En el terreno, todos cumplen con tareas defensivas y ofensivas. Hemos visto al exquisito James arrastrarse en la grama para despojar del balón a un contrario. Y hemos visto a Matéus Uribe o a Lerma llegar a posición de gol. Se juega para un objetivo común: el equipo. El resultado del equipo.

  • ¿Es casi perfecta esta selección de Queiroz? ¿Ganará la Copa América? No hay que ir tan rápido. Venció a Argentina con buenos argumentos. Mayor tenencia de balón, efectividad en el ataque, buena respuesta en la zaga cuando los rioplatenses pisaron el acelerador.

Llegó Catar. En apariencia un rival más fácil de vencer. Ímpetu en los primeros minutos, pero fue transcurriendo el tiempo y las oportunidades creadas no se tradujeron en gol. Catar, con inteligente libreto, esperó. Era una locura que fuese a salir. Colombia la hubiese hecho pedazos. Agrupó gente atrás y aguantó la mayor parte del juego.

Queiroz no se pone con rodeos. Si ve que Zapata es más efectivo que Falcao, va de titular. Si observa que Medina no produce lo suficiente por la banda, lo sustituye por Arias. Hasta lo que hemos observado del torneo, Queiroz lee bien los encuentros y ha aplicado los correctivos acertados.

  • Pero falta terreno. Todo parece indicar que Queiroz quiere a Cuadrado de volante interior para que con su habilidad y despliegue sume más volumen en la mitad y haya superioridad numérica sobre el rival en una zona clave para originar jugadas de gol. Pero a Cuadrado le cuesta adaptarse. Quisiera, creo, jugar por la banda, eludir, llegar al fondo y tirar centros. El futuro dirá en qué posición va a terminar, pero el intento de Queiroz se ve loable.

La salida de Tesillo es confusa. Catar le dio la banda como si supiera que la mayor parte de sus jugadas terminarían en centros insulsos o en pases interceptados. En pasajes del juego, Colombia se desesperó. Si un equipo se cierra, la fórmula no es lanzar un pelotazo cualquiera. Tampoco es llenar el área de más delanteros o volantes ofensivos para tratar de ganar un cabezazo. Llegar a una posibilidad de gol, exige paciencia. Que de los cuatro que están esperando en el área un balón milagroso, uno o dos se retrasen, se acerquen a quien tiene la pelota. Que vuelvan a comenzar. Que busquen a Mina o a Dávinson y cambien y toquen y toquen. Pero si tocan, que lo hagan con mayor velocidad. Si Tesillo recibe y no se desprende del balón de primera, le va a dar tiempo al rival. Lo mismo si lo hacen Barrios o Matéus.

Pero esto a veces no sucede. De pronto, vemos unos pasajes de toque y toque intrascendente, de una lentitud tan pasmosa como previsible. Todo esto lo aprovechó Catar la mayor parte del tiempo.

James sigue siendo el pensamiento. La pausa, el balón bien filtrado, un cambio de frente de 70 metros, unos tres dedos como el exquisito balón que le sirvió a ese tractor que es Zapata.

  • Faltan tareas por corregir, pero el rumbo que ha tomado Queiroz parece ser el ideal. No para decir que se ganará la Copa. Miren a esa máquina de jugar al fútbol que es el Uruguay del maestro Tabárez.

Duván Zapata se ha convertido en el goleador de Colombia en la Copa América. / Foto Reuters

El rumbo de Argentina es diferente. Magro empate con Paraguay, y eso que Armani atajó un penal. Tragedia de Argentina, que se obstina en la llegada de un segundo Mesías. Creen, y están equivocados, que algún día llegará el segundo Maradona.

En el 78, Kempes fue su Mesías. En el 82 y 86 lo fue Maradona, y los llevó al título mundial y a un subtítulo en el 90. Llegó Messi y los rioplatenses se quedaron pensando que Messi era un sucedáneo de Maradona.

Se equivocan. No llegará. Ni siquiera lo es Messi, pese a ser el mejor del mundo. Todo ha cambiado. Los equipos son más sólidos y no dependen de uno o dos jugadores. Dependen de su funcionamiento, de todas y cada una de sus piezas.

  • No, Maradona, con su voz y sus pensamientos perdidos, se ha ido hace mucho tiempo, y ya no vendrá nadie que los redima. A menos que entiendan que ya es hora de construir un verdadero equipo y dejen de lado los falsos ídolos que fabrican a menudo.

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