México parece estar preparándose para lo peor mientras comienza la cuarta ronda de negociaciones sobre el Tratado de Libre Comercio de América del Norte este miércoles en Washington (EE. UU.) (Lea también: Congreso de México rechazó imposición de aranceles en TLCAN).

El secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, declaró que su país no aceptará un “comercio administrado”, en aparente alusión a la exigencia de que los productos comerciados tengan mayor contenido estadounidense y regional, como las autopartes. “Tenemos que estar preparados, por lo tanto, a decir que no, y si es necesario, levantarnos de la mesa, y si es necesario salirnos del tratado”, expresó el canciller, quien agregó que “no sería el fin del mundo”.

Videgaray dijo que abandonar el TLCAN implicará aranceles más altos por un promedio de 3,5 % sobre 44 % de las exportaciones mexicanas que se benefician del tratado. Indicó que los aranceles aumentarían más _alrededor de 7 %_ para las empresas estadounidenses que exportan a México. “Una salida abrupta del TLCAN lo que implicaría es más una pérdida para los exportadores norteamericanos que para los mexicanos”, sentenció.

Thomas J. Donohue, presidente de la Cámara de Comercio de EE. UU., parecía compartir el sombrío pronóstico, al afirmar que “al parecer hemos llegado a un momento crítico, y la Cámara de Comercio no tiene otra opción que hacer sonar las alarmas”. “El sector empresarial estadounidense defenderá un acuerdo importante, que hace a Norteamérica más fuerte y más próspera”, añadió. (Lea también: Trump pondría fin al TLCAN para impulsar negociaciones).

La gran pregunta para EE. UU. sería si México seguirá cooperando en materia de migración y de seguridad si el TLCAN deja de existir. México actualmente detiene y deporta a los centroamericanos que han entrado ilegalmente a su territorio con miras a entrar a EE. UU. y México ha estado cooperando con las agencias policiales estadounidenses en el combate a los cárteles de la droga mexicanos.

Por su parte, el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, dijo que México podría disminuir tal labor. “Abres un espacio de altísima complejidad donde claramente la voluntad de los mexicanos no será tan entusiasta en un sistema de colaboración cuando recibes un maltrato en uno de los frentes”, indicó Guajardo. “Habrá sin duda una coordinación necesaria para nuestros propios intereses, pero no el voluntarismo de apoyar más allá de lo que marcara los compromisos para nuestra propia seguridad nacional”.