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Un año después, el #MeToo polariza fuertemente a EE.UU.

04/10/20187:44 am
RED+ Internacional, con AFPWashington, EE. UU.EntretenimientoRed+
#MeToo

Activistas de #MeToo creen que los esfuerzos de las legislaturas provocarán cambios duraderos. / Foto: AP

En los primeros meses, cuando los testimonios más crudos de abusos sexuales cometidos por famosos actores, periodistas, fotógrafos de moda, chefs o políticos se sucedían en los medios, nadie dudaba de que las leyes contra el acoso sexual se endurecerían y que las empresas harían hincapié en educar al personal para prevenir todo incidente.

  • Pero el movimiento se ha convertido en un nuevo elemento en la polarización del país.

Cuando Donald Trump se burló el miércoles en un mitin en Mississippi de la acusadora de Kavanaugh, Christine Blasey Ford, imitándola, el público le aplaudió. La oposición expresó su indignación, al igual que los republicanos moderados.

  • El presidente denunció “una época muy atemorizante para los hombres jóvenes en EE.UU: pueden ser culpables de algo de lo cual pueden no ser culpables”.

Acusado de atizar el fuego, el magnate inmobiliario ya había conmocionado a muchos al jactarse de que podía agarrar a la mujer que quisiese “por el coño”, según un video grabado en 2005 y difundido durante su campaña electoral. Y Trump no es el único que denuncia los excesos del #MeToo.

Fase de denuncias

Las mujeres se han animado a ventilar su rabia por acosos y agresiones que mantuvieron en silencio durante años, humilladas y sin creer que serían escuchadas. Pero ahora se les cree, se les escucha y apoya.

  • Estas son señales de que las cosas están cambiando. Este año, Bill Cosby, uno de los actores estadounidenses más famosos en el mundo, fue condenado por agredir sexualmente a una mujer en 2004 y sentenciado a al menos tres años de cárcel.

“Hay más cuestionamientos que vienen de personas que estiman que el movimiento fue demasiado lejos”, subraya Jeanne Zaino, profesora de ciencia política del Iona College en Nueva York.

“Aún estamos en una fase de denuncias”, dice. “Es preciso que las instituciones, las empresas trabajen mejor para instaurar reglas (…) y que las cosas puedan ser investigadas sin destruir carreras”.

Veinte años después del escándalo Monica Lewinsky, que casi termina en la destitución del presidente Bill Clinton, el #MeToo es sobre todo patrimonio de los demócratas, constata Jean Sinzdak, directora asociada del Centro para las mujeres en política de la Universidad Rutgers.

  • Los demócratas tienen más mujeres entre sus filas que los republicanos, y estas legisladoras “hablan más, están más escandalizadas”, explica. Una tendencia reforzada por el hecho de que varias mujeres, indignadas por la actitud de Trump, están engrosando el bando demócrata desde los últimos meses.

Con una polarización tal, muchos temen que a pesar de la toma de conciencia que permitió el #MeToo, el movimiento no pueda finalmente saldar la brecha entre hombres y mujeres que perdura en política o en la dirección de empresas.

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