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Oporto, ciudad que se refugia en la niebla y todos los días se descubre a sí misma

10/10/20185:45 pm
Gabriel Romero, RED+ Internacional Oporto, PortugalEntretenimientoRed+

Oporto es la segunda ciudad de Portugal y una de las más atractivas de Europa. Ciudad de los puentes y de los famosos vinos. Esta es una crónica del recorrido que hizo RED+ Noticias en esa ciudad.

Es la mañana en Oporto, niebla, niebla que oculta parte del esplendor de la ciudad. La niebla tarda en disiparse, lo hará, nos advierten, a las 11 de la mañana. Avanzamos por la vía Boavista, ahí está la casa de música, sala de conciertos diseñada por el arquitecto holandés Rem Koolhaas, edificio de belleza sensual, de superficies ondulantes, la niebla persiste.

Llegamos a la Torre de los Clérigos. Más de 75 metros de altura, arte barroco, escalera interior de 240 peldaños, construcción de granito y mármol, faro de los navegantes que la divisaban en tiempos napoleónicos.

Vamos a la estación de tren Sao Bento, imponente arquitectura francesa, 20 mil azulejos que nos relatan la historia de Portugal, luego nos adentramos en la Catedral de la Sé, Iglesia del Siglo XII, que empezó siendo románica, tomó el camino del gótico y se detuvo en el barroco, de adornos sin fin, lugar del matrimonio del Rey Juan I y Felipa de Lancaster. No pudieron arrasar con ella las tropas de Napoleón. De pronto, la niebla se va, emerge el río Duero sosegado y ancho con casi 900 kilómetros de largo.

  • En tiempos de los romanos había dos poblaciones al lado del Río Portus y Cale, luego unieron sus nombres y de allí nació Portugal.

Oporto no es Oporto si no está el Duero, río que nos deja ver casas antiguas y coloridas, río de comercio marítimo en la edad media, paso obligado de los vinos que navegaban hacia Inglaterra.

Duero, pensativo y frío, que desemboca en el Atlántico. Duero, río que lleva la mirada a los puentes Arrábida y Luis, Luis sin el Don, porque el Rey que lo mandó construir no fue a su inauguración. Duero que nos deja ver a lado y lado los restaurantes y callejuelas del tradicional Barrio Ribeira.

Duero que nos conduce a una bodega de vino de Oporto, oscuridad, barriles enormes como gigantes mitológicos, aromas ácidos, aromas dulces, el Oporto es fuerte en sabor, tiene aire británico, momento para degustar y comprar vinos de 10 euros hasta los 200.

Oporto es ciudad de trabajadores, ciudad industrial, ciudad del vino, ciudad de los puentes,  ciudad del Duero y del Atlántico, territorio de Escipión el Africano cuando Roma y Cartago se disputaban el mundo, ciudad imperial, ciudad moderna y sensual, ciudad que se refugia en la niebla y todos los días se descubre a sí misma.

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