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Stan Lee, pionero de los héroes imperfectos

13/11/20184:51 pm
RED+ Internacional, con APNueva York, EE. UU.EntretenimientoRed+
Stan Lee ficción héroes imperfectos

"Ninguno de nosotros es tan distinto a los demás. Todos queremos esencialmente las mismas cosas en la vida", afirmó Lee. / Foto Reuters

Stan Lee, quien murió este lunes, era mucho más que eso. No es exagerado decir que ayudó a redibujar el mundo de la ficción estadounidense. Y ciertamente se aseguró de que todo el mundo lo supiera.

  • Desde las cenizas de las viejas revistas y el crudo material radioactivo de la incertidumbre de la posguerra en torno a la ciencia y el poder, Lee convocó — no por sí solo, pero sí sin paralelo o par — un universo matizado y autosostenible de héroes imperfectos.

Mientras Updike y Cheever lo hacían en la literatura, y Kubrick, Lumet o Penn en el cine, el padre de Marvel introdujo en el comic estadounidese —que en ese entonces interesaba sobre todo a chicos adolescentes — un panteón de protagonistas profundamente imperfectos que pese a su asombrosa presencia en tantos relatos, eran en muchos sentidos como gente cualquiera.

A diferencia de los emblemáticos héroes de DC Comics, muchos de ellos destinados a la grandeza como últimos sobrevivientes de planetas destruidos, realeza amazónica o reyes legítimos del mar, aquellos como el Hombre Araña, los Cuatro Fantásticos, Iron Man, Ghost Rider y el Increíble Hulk compusieron un catálogo de flaquezas humanas — ingenuos que por imprevisión o negligencia chocaron con el tráfico del destino.

  • “Una de las cosas que tratamos de demostrar en nuestras historias es que nadie es del todo bueno o del todo malo”, Lee escribió en una columna para los números de Marvel de marzo de 1969. “Hasta un supervillano de pacotilla puede tener una cualidad positiva, así como cualquier héroe absoluto puede tener sus chifladuras”.

De pronto ahí estaba Tony Stark, un genio inventor con problemas paternales (y, eventualmente supimos, un narcisista alcohólico) que enmendó literalmente su corazón roto convirtiéndose en Iron Man. Y Peter Parker, un tímido nerd de secundaria que no tenía idea cómo manejar las extrañas habilidades y cambios hormonales que le confirió la picadura de una araña radioactiva en una excursión escolar. Quién conocía mejor la audiencia a la que se dirigía.

  • Hasta Steve Rogers, cuyo Capitán América es el más parecido del grupo a Superman, tuvo sus demonios. Era un flaquito rechazado por los reclutadores para la II Guerra Mundial, tan ávido por combatir que se ofreció como conejillo de indias para probar un “suero de supersoldado” que lo convirtió en la máxima máquina luchadora.

“Ninguno de nosotros es tan distinto a los demás. Todos queremos esencialmente las mismas cosas en la vida”, escribió Lee en las páginas de Marvel Comics en febrero de 1980. “Así que por qué no dejamos todos de perder el tiempo odiando a los ‘otros’ tipos. Solo mírese al espejo, señor — ese otro tipo es usted”.

  • Stan Lee sabía antes de que lo supiera el país, aún queremos que nuestros fantásticos superhéroes improbables sean así, como nosotros. O, más prominentemente, queremos creer que nosotros podemos ser como ellos. Y quién sabe qué harán para prevalecer porque, después de todo, ¿quién sabe realmente qué haríamos nosotros? Quizás podamos ser héroes, sí, pero todavía hay que pagar la renta cada mes.

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