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Ancelotti y sus fórmulas del éxito

16/05/201810:57 am
Gabriel Romero, RED+ NoticiasBogotáOpiniónRed+
Ancelotti fórmula

Carlo Ancelotti ganó la Liga de Campeones en 2003, 2007 y 2014. / Foto Reuters.

Un amigo futbolero y ávido lector me recomendó el libro ‘Liderazgo tranquilo’, escrito por el entrenador italiano Carlo Ancelotti. Tenía razón en sugerírmelo.

  • ¿Qué hay detrás de un hombre que ha ganado tres veces la Champions, dos con el Milán y una con el Real Madrid? El texto, de casi 300 páginas, nos lleva a unas buenas razones.

Ancelotti vivía en una humilde familia en un pueblo de Italia. Su padre era granjero y de él aprendió la dureza del trabajo y la administración de los recursos, que eran difíciles de conseguir. Pero también aprendió de su entorno el concepto de familia, el cual se ha convertido en uno de los pilares de su éxito.

Ancelotti fue uno de los jugadores clave de aquel poderoso Milán de Arrigo Sacchi, en el que estaban los holandeses Marco van Basten, Frank Rijkaard y Ruud Gullit. El equipo tenía, según la idea de Sacchi, tres jugadores vitales. Baresi, que presionaba con fuerza desde la defensa; Ancelotti, ancla del medio campo, vaso comunicante entre defensa y ataque; y Gullit, uno de los mejores delanteros del mundo. El secreto de Sacchi era presionar con ímpetu, recuperar el balón en posición adelantada y atacar con rapidez. Primero, velocidad; segundo, posesión.

  • Ancelotti aprendió rápido de los movimientos tácticos y se hizo líder. De Sacchi aprendió a indagar a los jugadores. No solo mirar lo técnico, sino su personalidad, averiguar por su vida privada y su comportamiento. Aprendió Ancelotti que el hombre es un todo y no se le puede tratar por partes.

Con Milán, como jugador, Ancelotti ganó dos veces la Copa Europa, hoy Champions, y obtuvo la Copa Intercontinental de Clubes, en aquella final cerrada con Atlético Nacional, que se definió en la prórroga.

Ancelotti se hizo técnico. Había aprendido que en el fútbol había que ganar o ganar. Había aprendido la importancia de la táctica, pero de lo que más hablan las personas que lo conocen y que han trabajado con él es de otras cualidades.

  • Es paciente, estoico. Es un hombre tranquilo. Sí, tranquilo en ese estresante mundo del fútbol, en el que el presidente del club presiona, presionan los otros directivos, la prensa no perdona y los hinchas quieren resultados.

Ancelotti escucha. Valora entablar relaciones por encima de todas las cosas en su papel de líder. Su método: persuadir más que seducir o exigir. Cree, más que nadie, en la centralidad de la familia. Se extraña cuando llega a un club grande y encuentra un entorno netamente empresarial, sin relaciones humanas, sin compartir una cena o un almuerzo, sin hablar de las cosas de la vida, sin una broma.

Cristiano Ronaldo recuerda la final de Champions de 2014. “Me lesioné un mes antes del partido y él me dijo varias veces: ‘Cristiano, si no te sientes bien, dímelo. Será duro para mí, porque aunque estés solo al cincuenta por ciento, sigues siendo nuestro jugador más importante’. Así que jugué. No jugué de modo extraordinario, pero marqué de penalti y ganamos la competición. No estaba totalmente en forma, pero hice el sacrificio por Carlo”.

  • El testimonio de Zlatan Ibrahimovic es más que diciente: “En todos los equipos con que he jugado ves que cuando los jugadores se quedan en el banquillo, se enfadan con el entrenador, pero con Carlo no pasaba”.

El libro tiene los testimonios de hombres de la talla de Paolo Maldini, de David Beckham, de John Terry, de Alex Ferguson y todos coinciden en su don de gentes, en su disposición al diálogo. Ancelotti no es un técnico vertical. No impone sus ideas por encima de los demás. Si bien cree que el sistema ideal en el fútbol es el 4-4-2, no tuvo inconveniente alguno en jugar en el Real con el 4-3-3 y ganar la Champions. Lo hizo porque pese a su idea, consultó con los jugadores, escuchó sus inquietudes y se dio cuenta de que algo nuevo debía aprender.

Ancelotti procura que los directivos no presionen a los jugadores. Él  lleva la presión sobre sus espaldas. Los blinda, pero exige respeto para él y su cuerpo técnico. Exige cumplimiento en los horarios, detesta que se hable mal del otro y muy, pero muy pocas veces se enoja. Pero cuando entra en furia, comienza a hablar en italiano sin parar y muy pronto se le pasará.

Ancelotti es un líder inimaginable en este estresante mundo del fútbol. Son demasiadas cosas las que se aprenden en este texto. Liderazgo que sirve para empresarios, jefes y subalternos. Toda una lección de vida.

No sé quién sucederá a Pékerman en Colombia. Por estos días se habla de Juan Carlos Osorio, gran persona y excelente profesional. No sé qué vaya a pasar, pero si el asunto no toma ese rumbo, nada mal estaría Ancelotti. Es persona, conoce como pocos el mundo del fútbol, pero ante todo es un ganador, mentalidad que nuestro fútbol de élite no ha sabido asumir. Ojalá no estuviese tan lejos de nuestro presupuesto.

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