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De Primera | ¡La lección que nos dio Egan!

08/08/20196:50 am
Gabriel Romero, RED+ NoticiasBogotáOpiniónRed+
Egan Bernal AL Velo d'Or

El colombiano Egan Bernal ganador del Tour de Francia. / Foto Reuters

Supo Egan, el campeón del Tour de Francia, que podría venir una celebración desmesurada de su logro. Que, tal vez, habría por las calles de Bogotá un homenaje con carro de bomberos y con políticos y personalidades subidos a bordo del carro de la victoria.

  • Egan optó por un homenaje más discreto, sencillo y con los suyos. Volvió, con el mayor de los agradecimientos, a sus orígenes, a su Zipaquirá, con sus gentes, con una taza de café y arepa. Sin ruido, sin mayores aspavientos, sin esa algarabía que suele desteñir los títulos o las grandes gestas deportivas.

Egan, fiel a su nombre griego, profesa el equilibrio y la justa medida en la que tanto insistieron los padres de la cultura occidental. Mesura para escoger a quienes realmente deberían estar en su homenaje. Atino para elegir como periodista moderador a Héctor Urrego, un hombre que desde siempre ha empujado y ha luchado por el ciclismo.

Mesura y atino de Egan para invitar a los históricos Fabio Parra, Lucho Herrera, el Zipa Forero, Oliverio Cárdenas, al gran ‘Cochise’ Rodríguez, a los hombres que abrieron el camino al triunfo del Tour de Francia hace más de 30 años y a quienes no podemos olvidar.

Vimos a un Egan sobrio en la rueda de prensa que concedió. Cercano a los niños, diciéndoles que no dejen de soñar. Cercano a su gente, a esos zipaquireños anónimos que se apostaron en la plaza central a esperarlo. Un Egan sincero nos conmovió con su recorrido. Nos habló de su familia humilde, de los años difíciles, de ese trasegar por Zipaquirá viviendo en arriendo y con enormes dificultades, pero con la guía y apoyo persistente de sus padres y su familia.

  • Allí, frente a todos, Egan dijo que las dificultades de su vida son también un reflejo de lo que le sucede a mucho zipaquireño y a muchos colombianos que cada día luchan a brazo partido para subsistir y lograr sus sueños.

Egan no está en el ciclismo para que le pongan una estrella en el hall de la fama. Egan no está en el ciclismo para convertirse en una inalcanzable celebridad. Egan no está ahí para llenarse de vanidad. Lo hace porque le gusta. Porque es feliz montando en bicicleta. Porque después de un largo esfuerzo de un entrenamiento, sonríe y les dice a quienes lo acompañan que la jornada aún no termina y hay que seguir pedaleando.

En el mundo de hoy, cada vez son más los que sueñan con ser importantes antes que útiles. Ponen por encima las apariencias, lo que quieren demostrar, antes que el deber ser de su profesión.

Hoy le preguntaron varias veces si ganaría dos o más Toures de Francia. Y con sabiduría, creo yo, contestó que estaba en el día a día. Que no sabía si él sería el líder de su equipo. Sin la soberbia del triunfo, dijo que trabajaría para Froome o Thomas, si así lo dispusiera su equipo.

Egan no solo ha ganado la carrera ciclística más importante del mundo. Egan ha ido más allá. Sus palabras, su sabio discurso, nos hablan de un deportista con mente clara y brillante a sus solo 22 años.

  • Que tomen nota otros deportistas, especialmente los del fútbol. Que, como Egan, sean conscientes de su liderazgo y de la humildad que se necesita para afrontar los triunfos y las derrotas.

Con las palabras de Egan, hemos vuelto a aguar los ojos. Nos hemos emocionado una vez más con su relato pausado y cálido. Con el reconocimiento y el aplauso que pidió para sus mentores. Estamos ante un deportista diferente. Ante un hombre conocedor de sus virtudes y de sus alcances. Sabe él que es un ejemplo para el país, y de lo que hemos sido testigos desde que obtuvo el título es que Egan es consciente del valor de su triunfo y de cómo su ejemplo puede repercutir en un país triste y confuso. Egan ha llegado como una luz en estos tiempos difíciles.

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