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La última oportunidad de Messi

05/01/201812:33 pm
Gabriel Romero, RED+ NoticiasBogotáOpiniónRed+

Lionel Messi gran figura del fútbol argentino. / Foto archivo

El pasado 31 de diciembre, Messi se habrá sentido más solo que nunca. No sé si celebró la llegada de 2018 con un grupo cerrado de familiares y amigos o lo hizo en una espléndida y concurrida fiesta de celebridades. Messi, en su soledad, habrá sido consciente de que ha llegado el año más decisivo de su vida. Su última gran oportunidad. (Vea también: Gabriel Romero habló de la poca efectividad de Nacional). 

Debió haber sentido, más que todos los futbolistas del planeta, incluido el mismo Cristiano Ronaldo, el peso enorme de la responsabilidad de tener que ser campeón del mundo. Levantar el último día en Moscú la copa mundo. Nada más le sirve a este extraordinario jugador, que nos sigue asombrando con su imaginación, velocidad, cambio de ritmo, gol y poderío.

Los argentinos, que llevan muchísimos años sin ganar nada, lo esperan todo de él. En medio del brindis, Messi habrá sido consciente de que esta incierta Argentina de Sampaoli no es ni sombra de lo que se juega en Barcelona. Sabe él que allí sus compañeros son de menor tamaño y valía. Que estará muy solo. Que toda Argentina desea que Messi sea el Maradona de ese ya lejano 1986 en México, que arrasó con los más poderosos del mundo.

¿Podrá? ¿Lo hará ante esa casi inexpugnable Alemania, que tiene casi dos selecciones de primer nivel? ¿Podrá pasar por encima del Brasil de Tite, que ha recobrado la memoria de su buen fútbol? ¿Podrá contra la poderosa Francia, equipo hecho de ingeniosos y veloces inmigrantes? ¿Podrá contra España, que hizo añicos a Italia y que ha regresado con su toque rápido y punzante? ¿Podrá Sampaoli, en tan poco tiempo, armar el equipo perfecto que encaje con Messi, cuando ya en Argentina no vemos arqueros brillantes ni goleadores letales?

Quizás estas y otras inquietudes habrán pasado por la cabeza de Messi al recibir este 2018. Pero el asunto va más allá. Además de que Messi tiene su última oportunidad, creo que es el último extraordinario jugador que dará el planeta. No quiero decir que desaparecerán los buenos jugadores. De ellos, siempre tendremos noticia. Pero de la talla de Messi y sus antecesores, llámense Pelé, Maradona, Cruyff, Platini, Zico, Zidane, Ronaldinho, no habrá más. Serán historia. (Lea también: Gabriel Romero y el partido Bolivia Vs. Colombia). 

En el fútbol, que es un deporte de conjunto, hasta hoy han prevalecido esos genios que ganan partidos. Superhombres, que con un pincelazo le cambian el rumbo a un juego y echan abajo los más sólidos sistemas.

Ya no es así. En el fútbol, desde hace unos años, viene prevaleciendo el funcionamiento de todo el equipo. Hoy, el delantero no solo es delantero. También marca. El creador, que antes solo inventaba jugadas y se despreocupaba de los demás, también regresa a posiciones defensivas cuando el balón se ha perdido. Las defensas ya no solo rechazan. Deben salir con la pelota, manejarla, comenzar a elaborar juego. Los arqueros tienen que jugar con los pies. Cada jugador tiene la doble responsabilidad de crear y destruir. Cada vez hay menos posibilidades de tener la pelota en los pies. Todo es el todo. El todo es el sistema. La velocidad a la que se juega es infernal. El mundo produce jugadores diseñados para hacer parte de un sistema. Salen del vientre y los introducen en una escuela de formación en la que aprenden técnica, táctica o estrategia, pero se ha perdido la inventiva del potrero.

Es un poco lo que pasa en el mundo, que ya no forma hombres de conocimiento integral, sino seres especializados en algunas ramas o en una sola. Los líderes mundiales de antes sabían de filosofía, historia, matemáticas, física. Les cabía el mundo en la cabeza. Hoy no parece ser así.

En el fútbol, sucede lo mismo. De esos épicos héroes solo queda Messi. Es el único extraordinario. Es el único que puede arrancar desde su área con la pelota, eludir rivales, llevar el balón pegado a sus pies, cambiar de velocidad y anotar un golazo de fantasía o servirlo. (Lea también: El clásico en 7 palabras). 

Los demás son de la era de hoy. Que no es negativa, solo distinta. Con equipos de fútbol exquisito y efectivo, en los que casi todas sus piezas funcionan con depurado equilibrio.

Rusia nos adentrará en una nueva era en el fútbol. El final de Messi. El final de los grandes héroes que tienen estatua en su país y en la imaginaria galería del planeta. Ojalá Messi tenga el fútbol, el equipo y la suerte para despedir con brillo la más bella era del fútbol. Es su última oportunidad.

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