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¡Los caprichos de Neymar!

27/02/20183:48 pm
Gabriel Romero, RED+ NoticiasBogotáOpiniónRed+
Neymar lesión

Neymar aspira a recuperarse para jugar el Mundial con Brasil. / Foto Reuters.

Neymar, talentoso jugador, es un niño rebelde. Actúa a su antojo. No hay entrenador que valga. Sale al campo y hace lo que quiere. Toma la pelota, la acerca al pie, la conduce a la velocidad que desea imprimirle, se detiene, cambia de ritmo, bien puede cortar una diagonal larga hacia el centro o intentar una excursión por la punta. (Vea también: Neymar estará un mes fuera de las canchas y se perdería la vuelta contra Real Madrid). 

Puede haber a su lado tres o más compañeros sueltos, Neymar, a toda costa, busca finalizar la jugada. Neymar es una exageración en este PSG de millones y millones. Neymar sobrepasa los límites, se sale de los cánones del pobre entrenador Emery, que no puede contener ese torrente que es el ego del brasileño.

¿Será cierto, como dicen algunas versiones de prensa, que el PSG piensa vender a Mbappé para calmar los celos de Neymar, que, en medio de sus caprichos, quiere ser el dueño y señor? Ya de por sí, la suma que pagaron por su pase es exorbitante: 222 millones de euros.

Es caprichoso el dueño del PSG, Nasser Al-Khelaifi, que cree que con sus millones se ganará la Champions. Y a su imagen y semejanza, vemos a Neymar. Todo gira en torno a él. Esté bien o mal. Neymar ha decidido que en los entrenamientos no tiene derecho a marcar. Ha establecido unas reglas, no para acomodarse a las situaciones que depara un encuentro, sino a las que mejor se adaptan a su estilo y a lo que quiere.

Este Neymar, que estaría en el banco si formase parte de la selección Brasil 70 o inclusive la del 82, ha revolucionado todo para mal. Lo vimos contra el Real Madrid en el Bernabéu. Una cabriola allí, un regateo allá, demasiada tenencia de balón, uno que otro lujo, y apenas un disparo al arco. (Lea también: Unay Emery, entrenador del PSG, negó la cirugía para Neymar). 

Pierde su inversión el ambicioso presidente del PSG. Y ahora, mucho más. En otro de sus caprichos, Neymar ha decidido lesionarse solo. Nadie lo tocó. En un inexplicable movimiento, el brasilero estropeó su tobillo y casi con seguridad no podrá enfrentar a Madrid en el juego de vuelta de la Champions. La millonada que pagaron no tenía otro objetivo que la Champions y hacer del PSG el más grande de Europa.

Hoy, los médicos no saben qué hacer con Neymar, si operarlo o no operarlo. Y salió a decir el técnico del PSG que podría estar ante el Real y que la operación puede esperar. ¿Puede esperar? ¿Acaso los directivos de la Selección Brasil aceptarán que es más importante una Champions que un título mundial?

Todo este alboroto se ha armado porque Neymar ha rebasado los límites y los conceptos del fútbol, que es un juego de conjunto. Cada día se hace más importante el funcionamiento colectivo. Los grandes equipos de la historia tuvieron grandes jugadores, pero en esencia, supieron juntarse y trabajar por un solo objetivo.

Llegará el PSG a París sin Neymar. Lo extrañarán el presidente del club y los seguidores. El técnico Emery tendrá cómo justificarse en caso de su ausencia, pero Mbappé y Cavani tendrán mayores libertades y, seguramente, recibirán más juego. (Vea también: Luego de su fiesta de cumpleaños, Neymar no fue convocado para la Copa de Francia). 

No se sabe qué deparará el encuentro. Real suena favorito por su historia y sus buenos jugadores. Lo más seguro es que el PSG se marche de la Champions. Entonces, su presidente habrá aprendido la lección de que el dinero no lo compra todo.

¿Y Neymar? No sabemos. Su vida va de capricho en capricho, sin madurar, sin entender su valía y sin entender  lo que le puede aportar a sus equipos cuando decide jugar en conjunto. ¿Llegará en óptimas condiciones a Rusia? ¿Tendrá la madurez para soportar la presión de ganar un título mundial? El tiempo se agota, en momentos en que él insiste en comportarse como un chiquillo pese a su infinito talento. Tal vez, Tite lo haga entrar en razón.

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