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Se buscan defensas

26/04/201812:30 pm
Gabriel Romero, RED+ NoticiasBogotáOpiniónRed+
busca defensa

La defensa de Bayern Múnich falló en el juego con Real Madrid. Foto Reuters.

El fútbol de élite que estamos viendo es, por fortuna, más ofensivo. Con equipos que así jueguen de local o visitantes buscan aferrarse al dominio de la pelota. Pero como nada es perfecto, me llaman la atención las defensas de estos tiempos. Sus precios son exorbitantes, pero, de verdad, ¿valen tanto?

La zaga del City de Guardiola se calcula en unos 270 millones de euros, más o menos lo que cuesta toda la nómina del Sevilla. El pase del holandés Virgil van Dijk llegó a un costo de más de 84 millones de euros para el Liverpool. Me perdonan. No vale tanto. ¿Acaso su marca es tan infalible y su salida extraordinaria?

  • El mercado nos seguirá mostrando precios altos y exagerados en algunos casos, pero algo está pasando con los zagueros de hoy. No marcan. Miran. Es increíble la cantidad de errores que uno puede advertir en un encuentro de alto nivel.

Creo que ser defensa era más sencillo en otros tiempos. Los delanteros jugaban en posiciones más fijas. El centro atacante, por lo general, permanecía en el área y sus movimientos eran quizás más predecibles. Había también lo que se llamaban punteros definidos. Dos hombres abiertos a derecha o izquierda que casi siempre permanecían en la posición. Así, las defensas se ocupaban con mayor facilidad de sus adversarios. Se conocían. Eran viejos amigos y rivales.

Pero con los cambios tácticos, con la acumulación de mediocampistas, con la dinámica del fútbol de hoy, esos viejos esquemas se perdieron. Y las defensas entraron en un estado de confusión aterrador. Si hay un solo delantero, no saben qué hacer. Si son dos, menos. Y cuando un volante rival o un zaguero rival aparecen, la confusión es aún mayor.

  • Decía el zaguero alemán Paul Breitner, en una entrevista con el diario El País, que en el fútbol, la defensa ha de ser el orden y la delantera el caos.

Pues hoy este precepto parece cumplirse al revés. Repito, la zaga del City, con 270 millones de euros, y hay que sentarse a mirar los yerros de Otamendi, la pasividad de Company. Y no vayamos tan lejos. Hace solo unas horas, el Bayern jugó contra Real. Los madridistas llegaron tres veces y convirtieron dos goles. ¿Qué hacía el gran Hummels, que es un defensa muy técnico y con una gran salida, cuando Marcelo conectó el zurdazo del empate? Es imperdonable el pase inexacto de Rafinha para el contragolpe y el segundo del Real.

Ni hablar de la fiesta que le armó el egipcio Salah a la Roma. A los italianos, que se precian de sistemas defensivos recios. Pero hay que ir al juego, a las repeticiones. Tres zagueros y Salah ahí. Suelto. Tres zagueros, y nadie lo tomaba. Recibía libre, giraba, armaba su incursión y hacía trizas a los italianos.

La escena la vemos en la Premier, en la liga alemana, en la española. Tres defensas y un delantero. Los zagueros no hablan. A nadie se le ocurre que a Ronaldo, a Salah o a Lewandowski no se les puede dejar solos. Y que además de encimarlos, hay que tener otro hombre atento. Pues no. Los mismos tres defensas miran de reojo al único delantero, lo ven girar, emprender el rumbo hacia el arco y anotar o servir un balón de gol al compañero que entra solo.

Y yo me pregunto. ¿Qué hacen los entrenadores? ¿Acaso están formando al defensa para que cada día salga con el balón con más elegancia o pase al ataque con mejores posibilidades? ¿Y la razón de ser de la defensa qué? ¿Ya no les enseñan a encimar al rival, a respirarle en la nuca? Que no nos vengan con el cuento de que hoy se marca en zona. Una falacia. Marcar es marcar. Es encimar. Es no dar respiro. Lo que vemos hoy son unos precios exorbitantes y mucho defensa que no se ocupa de lo que se tiene que ocupar. El defensa hace el trabajo sucio. El defensa no puede dejar pensar al delantero. El defensa es, ante todo, defensa. Pero, en los tiempos que corren, hay muchos que parecen haber perdido su naturaleza. Y por eso vemos lo que vemos en partidos de tan alto nivel y con los mejores equipos del mundo.

Que haya más Chiellinis y Ramos jugando atrás y laterales más recios en la marca. El fútbol también se juega así. El orden nace de atrás, pero esto no parecen entenderlo en el fútbol de estos tiempos.

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